El diseño paisajístico de Roberto Burle Marx transforma la escala de Parque Central: vegetación, sombra y color dialogan con una de las mayores masas construidas de Caracas. Entre el monolito y el habitar, la propuesta mantiene vigente una lección esencial: la alta densidad necesita naturaleza para volverse verdaderamente habitable.
Parque Central se erige como una masa colosal: ocho edificios residenciales, dos torres corporativas, estacionamientos, locales comerciales y una infraestructura pensada como una ciudad dentro de una ciudad. Desde la distancia, el conjunto asemeja una pared continua de concreto que se interpone en el valle, evocando la forma de un tepuy.
Roberto Burle Marx no buscaba ocultar esa inmensidad, sino integrar su severidad mediante trazos de vegetación, aportando color, sombra y frescura al entorno. El jardín dialoga directamente con la arquitectura, envolviendo la estructura cual vegetación a un tepuy para devolverle una escala accesible y humana al hormigón.
El paralelismo con el monte Roraima es claro: un enorme monolito de piedra que no es desierto, pues la flora habita sus grietas y lo abraza en la base, contrapesando la rigidez de la roca. De forma análoga, Parque Central plantea una verdadera naturaleza integrándose entre la edificación, permitiendo que quienes transitan o habitan el lugar perciban la presencia constante de la tierra y la vegetación.
La revolución botánica de Burle Marx en Venezuela
Roberto Burle Marx se vinculó con Venezuela a partir de 1956, consolidando una vasta trayectoria en el país como paisajista, pintor y naturalista. Alejado de las formas rígidas del paisajismo europeo, impulsó un estilo basado en líneas orgánicas, bloques cromáticos y el uso expresivo de la flora tropical.
Entre sus intervenciones más destacadas en Caracas y el resto del país se encuentran:
Parque del Este: concebido junto a Fernando Tábora y John Stoddart como un espacio público integrado por praderas, zonas boscosas, patios y láminas de agua.
Proyectos recreativos y residenciales: intervenciones en el Hipódromo La Rinconada, el club Puerto Azul y residencias particulares como la quinta de Inocente Palacios.
Espacios urbanos e institucionales: desarrollos junto a Haruyoshi Ono para los exteriores del Teatro Teresa Carreño y de Parque Central.
Jardín Botánico de Maracaibo: orientado al estudio, la conservación del bosque seco tropical y la divulgación científica junto a botánicos locales como Leandro Aristeguieta.
Este recorrido previo le permitió abordar la escala de Parque Central con un profundo entendimiento de la luz, el clima y la vegetación de la ciudad.
Una ciudad dentro de la ciudad
Iniciado en 1970 bajo el impulso del Centro Simón Bolívar, el proyecto arquitectónico de Henrique Siso y Daniel Fernández Shaw buscaba ofrecer una experiencia urbana integral en la urbanización El Conde. El programa comprendía miles de viviendas distribuidas en ocho torres, dos rascacielos de oficinas, comercios, áreas deportivas, culturales y servicios generales.
Para mitigar la densidad del conjunto, se diseñó una red de plazas, caminerrías y plataformas abiertas. En este esquema, el trabajo paisajístico actúa como un componente clave de habitabilidad que articula los recorridos cotidianos.
Lo técnico del gesto verde
El paisajismo en Parque Central representó el reto de integrar la vegetación sobre losas y estructuras compuestas, expuestas a corrientes de aire y sombra constante. Burle Marx y Ono aplicaron criterios de contraste cromático y textural, disponiendo masas de plantas que dialogaban con la arquitectura y con obras de arte integradas, como la escultura Cuerdas de Gego.
La viabilidad de este concepto requiere una gestión técnica rigurosa que asegure la selección adecuada de especies, el riego y el mantenimiento continuo.
Del monolito al habitar
Aunque concebido en una época de gran expansión urbana, el paso del tiempo ha puesto de manifiesto la exigencia de un mantenimiento constante para preservar el equilibrio entre la masa de concreto y la vegetación. La propuesta de Burle Marx mantiene su vigencia al recordar que la arquitectura de gran densidad requiere del elemento natural para enriquecer la experiencia del espacio habitable.
Por: Hans Ratmiroff




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Burle Marx, Parque Central y el tepuy de hormigón y vidrio
Arquitectura, paisajismo y urbanismo
25 septiembre 2026
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